Por: Ariel Palazzesi

Un equipo de astrónomos europeos, dirigidos por Didier Queloz, ha revelado el descubrimiento de Corot-7b. Se trata de un nuevo y prometedor exoplaneta, que tiene el mismo tamaño que la Tierra. En efecto,  Corot-7b es el planeta cuya densidad y tamaño más se parecen al nuestro, aunque la relativamente corta distancia que lo separa de su estrella lo hace poco apto para la vida.

La misión Corot (Convection Rotation and planetary Transits), un esfuerzo conjunto de la Agencia Espacial Francesa (CNES) y la Agencia Espacial Europea (AES) tiene como principal objetivo la búsqueda de planetas extrasolares, especialmente aquellos que poseen un tamaño similar al terrestre. El satélite Corot fue lanzado el 27 de diciembre de 2006 desde el cosmódromo de Baikonur en Kazajistán, convirtiéndose en la primera misión de su tipo. Está equipado con un telescopio de 27 centímetros de diámetro y 4 detectores CCD.

Corot analiza el brillo de las estrellas, buscando las pequeñas reducciones que tienen lugar a intervalos regulares. Estas variaciones periódicas implican la existencia de un planeta en órbita en torno a ellas. Corot es lo suficientemente sensible como para detectar planetas rocosos con una masa aproximadamente igual a la de la Tierra, y eso es justamente lo que ha hecho. Tal como lo ha anunciado un equipo de astrónomos europeos, dirigidos por Didier Queloz, el satélite ha detectado un planeta que posee características físicas -como la densidad y el tamaño- muy similares a la Tierra. Su diámetro es de aproximadamente 1.7 veces el de la Tierra, su masa unas 5 veces mayor que la de nuestro planeta y orbita una estrella denominada Corot en la constelación Monoceros.

Corot-7b, en tránsito frente a su estrella.
Corot-7b, en tránsito frente a su estrella.

El nuevo planeta orbita su estrella a una velocidad de 750,000 kilómetros por hora, unas siete veces más rápido de la velocidad con la que la Tierra gira alrededor del Sol. El tamaño de su órbita es muy pequeño, ya que el planeta se encuentra a solo  2,5 millones de kilómetros de distancia de su estrella. Esto, en términos astronómicos, es un valor casi ridículo: es unas 23 veces menor a la distancia que separa a Mercurio del Sol. Semejante cercanía tiene importantes implicancias para Corot-7b. Por un lado, la duración de su “año” es sumamente pequeña, ya que el planeta da una vuelta completa alrededor de su sol en solo 20 horas.

Las temperaturas que soporta el planeta son extremas.
Durante el día, la superficie soporta una temperatura que supera los 1500 grados centígrados, y durante la noche cae abruptamente hasta los doscientos grados bajo cero. A pesar de las similitudes físicas, estas temperaturas extremas lo hacen inadecuado para cualquier forma de vida terrestre, incluidas las aguerridas bacterias extremofilas. El planeta y su estrella se encuentran a unos 500 años luz del sistema solar.

En realidad, Corot-7b fue detectado a principios de año, y el hallazgo presentado el 3 de febrero en el el marco del COROT Symposium 2009 que se realizó en París. Sin embargo, los astrónomos acordaron no hacer público el descubrimiento hasta no estar seguros de todos los detalles relacionados con el nuevo exoplaneta. Es habitual que se descubran planetas gigantescos, del tamaño aproximado de Júpiter, ya que su inmenso tamaño los hace más fáciles de detectar. Esto hace tan especial el hallazgo. “Corot-7b es el mundo que hace que valgan la pena todos los esfuerzos que se han hecho hasta ahora”, afirmó Queloz.

Corot analiza el brillo de las estrellas.
Corot analiza el brillo de las estrellas.

El astrónomo Ignasi Ribas, copresidente del Comité Científico del Congreso “Senderos hacia planetas habitables“, se mostró muy optimista al respecto, y aseguró que “esto sólo es el principio”. El científico está convencido de que el descubrimiento del primer mundo realmente habitable no  demorará más allá de una década. Sin duda, cuando ocurra será toda una noticia.