Por: Kir Ortiz

Descubren una nueva clase de agujeros negros que podrían explicar ciertos misterios de la creación del universo. Este tipo de formaciones se habían predicho teóricamente en algunos círculos científicos pero ha sido ahora cuando un equipo de astrónomos ha hallado la prueba de que esos agujeros negros existen y que son de tamaño intermedio.

Hasta ahora, los agujeros negros se clasificaban en dos tipos: Supermasivos y de masa estelar. Los primeros son colosales y pueden tener el tamaño de muchos millones de veces el del Sol. Los segundos son mucho más pequeños y cuentan con un tamaño similar al de una estrella. Por decirlo más sencillo, digamos que actualmente sólo se conocen los agujeros negros grandes y los pequeños. Sin embargo, parece que un equipo internacional de científicos del Centro de Estudios Espaciales des Rayonnements de Toulouse, ha encontrado agujeros negros intermedios (una especie de eslabón perdido entre los grandes y los pequeños), que posee un tamaño 500 veces superior al del Sol. Ha sido identificado a unos 290 millones de años luz y este hallazgo será muy valioso para entender estas misteriosas formaciones.

Ha sido bautizado como HLX-1 (Hyper Luminous X-Ray source 1) y se encuentra al borde de la galaxia ESO 243-49. Es ultra luminoso y emite un brillo de rayos X aproximadamente 260 millones de veces mayor que el del Sol. Gracias a observaciones hechas entre noviembre de 2004 y noviembre de 2008 por el telescopio espacial XMM-Newton, el equipo de astrofísicos pudo detectar el HLX-1 y mostrar que se trata de una fuente única de rayos X, y no de una superposición de objetos menos luminosos. El estudio ha aparecido en la revista Nature esta semana.

Agujeros negros supermasivos, enormes formaciones situadas en el centro de las galaxias
Agujeros negros de masa estelar, mucho más pequeños

La presencia de este tipo de agujeros negros ya había sido discutida por la comunidad científica. En 1999, investigadores de la NASA anunciaron haber encontrado rastros de este nuevo tipo de agujero negro y se tenía cierta idea de sus características, pero con el descubrimiento de los astrónomos de Tolouse, se confirma su existencia o al menos se dispone de una prueba más sólida de ella. “Está ampliamente aceptada la teoría de que los agujeros negros de masa estelar se forman por la agonía de grandes estrellas, pero aún desconocemos como se forman los supermasivos“, comenta Sean Farrel, investigador de la Universidad de Leicester y uno de los autores del descubrimiento. “Una teoría es que pueden estar formadas por cierto número de agujeros negros intermedios, pero para probar esa teoría primero hay que probar su existencia“, agrega. Y concluyen los científicos diciendo que “es un importante paso adelante para entender la formación de los agujeros negros supermasivos que se hallan en el centro de la Vía Láctea y de otras galaxías“.

El eslabón perdido de los agujeros negros: El intermedio

Esta teoría contrasta con la que afirma que los agujeros negros supermasivos se habrían formado por la acumulación de vastas cantidades de energía generadas durante la formación del universo. Javier Armentía, director del Planetario de Pamplona afirma que el debate se origina por la propia naturaleza de la astrofísica. “La parte teórica es bastante especulativa, se generan varias teorías y no siempre hay acuerdo“, explica. “Por eso es bueno que exista debate para dilucidarlo“, aclara. Según Armentía aún es pronto para calibrar el alcance del hallazgo. “El valor de estos descubrimientos sólo puede ser establecido en el futuro“.