Por: Ariel Palazzesi

Dos nuevos telescopios serán enviados al espacio este mes. Herschel, el de mayor tamaño jamás enviado al espacio, posee un espejo de tres metros y medio de diámetro, y tomará imágenes con la mayor resolución conseguida hasta hoy. Planck, algo más pequeño, tiene como misión “viajar al pasado”, tomando fotografías de los primeros instantes de cosmos. Pronto podremos ver imágenes de un joven universo, tal como era hace unos 14.000 millones de años, poco después del Big Bang.

El par de telescopios espaciales, que se lanzarán dentro de unos días, ayudarán a responder a algunas de las cuestiones más importantes que tenemos sobre el Universo. Efectivamente, gracias a las imágenes captadas por Herschel y Planck, los científicos esperan ser capaces de determinar cómo ha hecho el Universo para nacer y expandirse hasta su estado actual, y predecir como será su futuro. Cada telescopio está diseñado para examinar el espacio profundo y desentrañar los orígenes de la materia. Dado que cuanto más lejos apuntamos nuestras cámaras más antigua es la luz que estas capturan, se espera que gracias a la potencia y resolución de estos telescopios espaciales podamos obtener imágenes de los primeros instantes del Universo y saber qué aspecto tenía hace 13,7 millones de años. En esa época se comenzaban a formar las estrellas, galaxias y planetas. La ESA prevé el lanzamiento de estos telescopios para el 14 de este mes, e irán a bordo de un cohete Ariane 5 que despegará desde la base de Kuru, en la Guayana Francesa.

Cientifícos trabajando en el espejo de Herschel.

Herschel es el telescopio de mayores dimensiones que jamás hemos intentado enviar al espacio. Posee un espejo de tres metros y medio de diámetro y, según la Agencia Espacial Europea, será capaz de captar imágenes con una resolución nunca antes conseguida. Herschel se especializa en el estudio del espectro más lejano de la luz infrarroja.

Planck tiene una misión diferente. Este telescopio observará las longitudes de onda situadas más allá del espectro de rayos infrarrojos y será capaz de viajar a un pasado muy lejano, gracias a su capacidad para tomar fotografías del universo recién formado, tal como era hace unos 14.000 millones de años. Esto es posible gracias a su capacidad para capturar fotones provenientes del mismísimo Big Bang. De esta manera, Planck podrá “tomar una fotografía de todo el cielo”, tal como ha afirmado Jan Tauber, uno de los científicos encargados del proyecto. “Al capturar esta  luz muy especial, la generada en los primeros momentos de nuestro universo, nos va a ofrecer muchísima información sobre la estructura del universo que conocemos hoy“, asegura.

El espejo del Planck es bastante más pequeño.

Por su parte, el responsable del proyecto Herschel, Gorän Pilbratt, ha indicado que el telescopio “va a permitir aprender muchas cosas nuevas sobre las estrellas, los planetas y las galaxias ya formadas”. Esto será posible “gracias a que la luz formada en el Big Bang aún está presente en el universo, aunque no como se conoce comúnmente la luz, sino como microondas, que los avanzados instrumentos de Planck podrán recoger para su posterior estudio en la Tierra”.

Los científicos tienen muchas expectativas respecto de esta misión doble. Si todo sale como está previsto, unas dos horas después de su lanzamiento, los dos telescopios se ubicarán en un punto del espacio conocido como “L2”, uno de los cinco puntos de Lagrange. Joseph Louis Lagrange descubrió en 1772 -sí, hace casi 250 años- que en un sistema compuesto por dos cuerpos grandes (en este caso, la Tierra y el Sol) y uno mucho mas pequeño (las sondas espaciales), existen cinco puntos fijos específicos en los que el cuerpo pequeño, al seguir la órbita de los de mayor masa, se halla sometido a fuerza cero. Estos puntos fueron llamados Puntos de Lagrange en su honor. L2 está situado en la cara de la Tierra opuesta al Sol, donde está a salvo de la mayor parte de la radiación de nuestra estrella. Sin necesidad de un superblindaje que lo proteja, los instrumentos de Herschel apuntarán a objetos, dentro y  fuera de la galaxia, hasta distancias de 10.000 millones de años luz, con gran precisión. Será el encargado de escudriñar a través de las nubes de gas y polvo estelar que rodean las estrellas en formación y los planetas, permitiendo contemplar los primeros instantes del nacimiento de una estrella.

L2 está situado en la cara de la Tierra opuesta al Sol

Por su parte, el observatorio Planck, situado –hablando en términos astronómicos- a su lado, intentará captar la primera luz proyectada por el Big Bang, una especie de “imagen fantasma del joven universo”. Una fotografía así permitiría comprender su origen, evolución y quizás su futuro, aseguran en la ESA. Planck rotará continuamente para escanear el espacio y trazar un mapa completo del cielo. Se espera que en seis meses haya fotografiado la totalidad del espacio.

Si todo sale bien, los telescopios comenzarán a enviar información a la Tierra dentro de seis meses. Los datos viajarán un millón y medio de kilómetros desde L2 hasta la estación de radio situada en Australia, y desde allí serán distribuidas para ser analizadas. ¡No podemos esperar para ver las primeras fotos de lo que fue la primera infancia del Universo!