El futuro se presenta en forma de cambio de paradigma para las baterías. Hasta ahora, los sistemas de almacenamiento de electricidad mas comunes funcionaban de modo químico pero gracias a un grupo de científicos se han plantado las semillas de lo que podría ser una verdadera revolución: las baterías magnéticas. Con ellas dispondremos de energía rápida y duradera. Solo hay que esperar a que madure la tecnología para poder disponer de una auténtica revolución.

Representación gráfica de la estructura del dispositivo

Estamos tan habituados a las baterías actuales que hemos olvidado la idea de que se puede almacenar energía de otras maneras. Día tras día, las baterías aumentan su rendimiento y bajan su precio, pero mantienen algo inalterable: su proceso químico. Se cambian materiales, se aplican nanotecnologías, de optimizan reacciones y se estudian nuevas combinaciones de estos elementos, pero siempre en formato químico. Un grupo de investigación de la Universidad de Miami en coordinación con otro de la Universidad de Tokio y Tohoku, han publicado en la prestigiosa revista Nature un interesante trabajo que abre un nuevo campo de estudio en el mundo del almacenamiento energético. Demuestran que es posible construir una batería que utilice un spin magnético para cargarse, de modo parecido a como lo hacen los discos duros que tan conocidos nos resultan. Dicho sistema almacenaría energía solo con aplicarle un campo magnético, que luego puede extraerse de la misma manera, convirtiendo este sistema en un espléndido almacén de electricidad. El secreto de esta tecnología estriba en el uso de nano-imanes, que permiten aprovechar este efecto de “spin battery” para dejará atrás cualquier tipo de reacción química y prescinde también de cualquier parte móvil que pudieran tener las baterías tradicionales. Además, se prevee que se recarguen de modo casi instantáneo.

Los puntos blancos son los átomos y los circulos blancos los nano-imanes

El dispositivo que ha servido de experimento apenas tiene el tamaño de un cabello humano. Recordemos que estamos hablando de nanotecnología, pero el físico Stewart Barnes afirma que aunque la energía generada ahora mismo apenas ha sido suficiente para encender un pequeño LED, se han hecho cálculos que permiten especular que dentro de poco tiempo, ese mismo dispositivo proporcionará electricidad para mover un coche unos kilómetros. Si ampliamos el sistema al tamaño de una batería normal, el automóvil podría recorrer miles de kilómetros sin tener que recargar. Barnes afirma que las posibilidades de esta revolucionaria tecnología son infinitas y que llevarán a un cambio total en la concepción energética del mundo actual. Imaginen lo que podría hacerse con una batería microscópica que aguante varios días alimentando un dispositivo de tamaño considerable. O hasta donde podemos llegar a poco que aumentemos el tamaño de la batería. Realmente, esta tecnología promete. Las baterías químicas quizá estén llegando ya a su techo de rendimiento, sin embargo, las magnéticas solo han hecho que comenzar su andadura.

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